El Plan Estratégico: un manual de estilo para los despachos de abogados

El lanzamiento de un nuevo despacho de abogados o, simplemente, la reformulación de una firma ya consagrada en el sector legal, se presentan, a simple vista, como acciones con escenarios muy distintos. Sin embargo, en ambos casos, el punto de partida debería ser el mismo: el desarrollo de un Plan Estratégico, el manual de estilo con el que todo despacho de abogados debería contar.

Aunque ya existen multitud de modelos sobre cómo desarrollar el mejor Plan Estratégico, en este post os mostraremos qué aspectos son imprescindibles incluir en él para afrontar con todas las garantías posibles las diversas fases del lanzamiento o transformación de la marca.

La estructura del Plan Estratégico

Para la elaboración del Plan Estratégico debemos seguir una estructura ordenada y clara. Sin embargo, esta presentación de los contenidos no debe confundirse con información simplista e imprecisa.

Aunque las secciones estén diferenciadas entre sí, hay que tener en cuenta que los contenidos de todas ellas estarán relacionados, pues el fin del Plan Estratégico es único y compartido: alcanzar un resultado exitoso mediante el cumplimiento y seguimiento de todas las acciones incluidas en él.

Como ya hemos mencionado anteriormente, existen diferentes estructuras en función de la empresa para la que se elabore el Plan Estratégico. En el caso de los despachos de abogados, la estructura del Plan Estratégico debería abordar los siguientes aspectos clave:

  • Resumen Ejecutivo:

En esta sección debemos presentar la finalidad del Plan Estratégico en sí mismo. ¿Por qué recurrimos a él? ¿Qué queremos conseguir? ¿Cómo lo vamos a lograr? Las respuestas a estas cuestiones son aspectos clave que se detallarán en profundidad a medida que avancemos en la creación de nuestro Plan Estratégico.

  • Objetivos corporativos:

¿Qué queremos ser? ¿Qué imagen deseamos transmitir a nuestro público objetivo? En esta parte del Plan Estratégico debemos definir claramente cuál es nuestra meta y cómo deseamos ser percibidos. Por ejemplo: “Ser el despacho de referencia nacional/internacional en el área X”.

Además, en este apartado también deberíamos contemplar la incorporación de los objetivos cuantitativos de facturación.

Para la presentación de todos estos datos, nos resultará muy útil la inclusión de un Cuadro de Mando Integral (CMI). Este gráfico incluirá todos los objetivos corporativos teniendo en cuenta diferentes perspectivas: Financiera, Clientes, Procesos y Marca.

  • Microentorno:

Ha llegado el momento de definir la misión, la visión y los valores del despacho. La creatividad debería jugar un papel fundamental en este punto. Si buscamos diferenciarnos y ofrecer algo singular e innovador, debemos comenzar con la propia definición del despacho.

En este apartado, también es necesario realizar la presentación de todos los servicios que ofrecemos, detallando cada uno de ellos. Además, en el caso de que se contemplen movimientos de personal, también habría que incluir la nueva disposición del organigrama.

La imagen y atributos de marca, así como un análisis pormenorizado de la competencia también tendrán cabida en esta parte del Plan Estratégico. Precisamente, este análisis de competidores, unido al estudio de posibles prescriptores y colaboradores, será de utilidad para la presentación del Análisis DAFO que, como es sabido por todos, incluye todos aquellos aspectos relacionados con las Debilidades, Amenazas, Fortalezas y Oportunidades a las que el despacho deberá hacer frente.

  • Objetivos de Marketing:

Ya hemos definido anteriormente qué queremos llegar a ser. Sin embargo, en este epígrafe tenemos la oportunidad de mencionar todas aquellas herramientas que pondremos a disposición de nuestro objetivo. Es el momento de determinar qué papel desempeñarán las nuevas tecnologías, cómo convertiremos nuestra página web en nuestra carta de presentación o qué uso debemos hacer de las redes sociales para potenciar nuestra marca, nuestra presencia en medios y ser percibidos como expertos o líderes de opinión en las áreas de especialidad del despacho.

  • Estrategia de Marketing:

Quién es nuestro público objetivo, cómo llegaremos a esa audiencia y qué canales emplearemos para tal fin. Analizadas estas cuestiones, en esta sección del Plan Estratégico también debemos destacar nuestra diferenciación y posicionamiento, factores que, sin duda, deben presentarse como ventajas competitivas que el despacho debe explotar.

  • Marketing Mix:

En esta parte del Plan Estratégico se detallarán las acciones de marketing y comunicación que llevaremos a cabo para acercar el producto / servicio al cliente final: es el momento de definir las estrategias que implementaremos tanto en el medio online como offline.

Además de los canales empleados para tales fines, en esta sección incluiremos aspectos tan variados como los honorarios por los servicios prestados, el emplazamiento físico del propio despacho, qué tipo de protocolos se pondrán en marcha para el correcto funcionamiento del mismo, así como qué percepción tienen los clientes de la firma tras la prestación de los servicios.

  • Conclusiones y aprobación:

Como su propio nombre indica, en este epígrafe debemos incorporar las conclusiones, incluir aquellos aspectos que queremos destacar y que aportan diferenciación respecto a la competencia. Es el momento de remarcar nuestras ventajas competitivas y de defender por qué las medidas contempladas en el Plan Estratégico son las idóneas para alcanzar nuestros objetivos.

Tras la aprobación del Plan Estratégico comienza la fase de implementación y ejecución de acciones. Pese a que todas las propuestas incorporadas en el Plan Estratégico habrán sido ampliamente estudiadas y valoradas previamente, debemos tener en cuenta que ningún Plan es infalible. Por tanto, en esta nueva fase resulta esencial la predisposición a la adaptación y, llegado el momento, a la aplicación de cuantos cambios sean necesarios.

 

Andrés M. Castillo Ahumada
Dpto. Comunicación
David Muro Consultores

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